martes, 6 de septiembre de 2016

PRIMERA PARTE CUANDO LA DISCAPACIDAD SE CONVIERTE EN UN NEGOCIO

Los muros blancos del recibidor del Centro Especial de Empleo Roncalli no tienen nada de diferente a los de una empresa corriente. Poco a poco salen y entran por las puertas personas con discapacidad. Un hombre en silla de ruedas acompañado de su madre, una chica con síndrome de Down, otra con discapacidad intelectual severa. Todos se saludan entre sí, y a la recepcionista, que también tiene discapacidad, y se apuran para no llegar tarde a sus puestos.


Sin embargo, otros centros no lo tienen tan claro y la barrera que existe entre el interés puramente social y el económico es una línea muy fina y sencilla de cruzar. El mundo de la discapacidad no es la excepción y muestra de ello es el auge progresivo de los Centros Especiales de Empleo (CEE). Atraídos por factores económicos, algunos CEE se han desligado de su cara más humanitaria dando paso a un monstruo empresarial.
Este tipo de entidades nació con la finalidad de formar e insertar laboralmente a las personas con discapacidad. Considerados como una especie de puente hacia la empresa ordinaria, una suma de factores han provocado que actualmente la realidad sea otra.
De los más de 182 millones de euros otorgados por el gobierno en ayudas concedidas a la integración laboral de personas con discapacidad en 2014, más del 90% fue a parar a las arcas de los CEE, según datos del Observatorio sobre la Discapacidad y Mercado de Trabajo en España (ODISMET).
Cada CEE recibe por parte de la Administración el 100% de la cuota empresarial de la Seguridad Social de cada trabajador, el 50% del Salario Mínimo Interprofesional por trabajador a jornada completa o su parte proporcional en jornada parcial y 12.000 euros por la conversión de un contrato temporal en indefinido.
"Los CEE están surgiendo como champiñones. Cualquiera puede poner un centro especial en marcha y el coste laboral de los trabajadores es mínimo porque la Administración les subvenciona casi todo", confirma Ángel Pontones, director general de la plataforma de empleo para personas con discapacidad."
Los Centros Especiales de Empleo que recibieron más dinero entre 2012 y 2015 fueron:Snacks de Castilla León, con más de 200.000 euros recibidos; Ibermail Ibergrupo CEE, ahora Roncalli, y Tasubinsa con más de 20.000 euros; e Ilunion BPO SA así como Ilunion Outsourcing con más de 18.000 euros, según la base de datos obtenida para esta investigación por parte del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y que recoge los centros con operaciones en más de una Comunidad Autonoma. Sin embargo, si nos atenemos a los datos agregados facilitados por la Confederación Nacional de Centros de Empleo (CONACEE), que incluye también aquellos que operan sólo en una CCAA, observamos que el promedio puede superar los 290.000 euros por centro como puede apreciarse en el gráfico anterior que acompaña a esta información.
Los CEE son actualmente la principal fuente de trabajo para las personas con discapacidad. De los 95.238 contratos específicos para personas con discapacidad realizados en 2015, 68.613 fueron hechos con un Centro Especial de Empleo. Un aumento de más de 40.000 contratos desde 2006.
Los papeles se han invertido. Hace una década las empresas ordinarias eran la principal fuente de contratos específicos para personas con discapacidad. Hoy, un 73% de las contrataciones se realizan en un CEE, según datos del Servicio Público de Empleo Estatal.
"En los CEE hay personas con muy poco grado de discapacidad que podrían trabajar perfectamente en la empresa ordinaria. Los que de verdad deberían estar ahí, es decir aquellos con un grado superior a 65%, están fuera del mercado laboral. La subvención te la dan igual, esto se ha convertido en ganar pasta", explica Pontones.
A pesar de las subvenciones, los CEE se caracterizan, en su mayoría, por mantener condiciones precarias. "Una persona con discapacidad que ya parte con problemas de inserción, encima tiene mayor rotación, salarios más bajos y contratos temporales", dice Vanesa Rodríguez, investigadora de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo.
De acuerdo con un estudio realizado por la docente, los CEE dan una remuneración menor que las empresas ordinarias a los trabajadores con alguna discapacidad. El salario por día en una empresa ordinaria es de 47 euros, mientras que en un CEE es de 36 euros.
Esta diferencia salarial se debe, en parte, a la existencia del Convenio Colectivo de Centros Especiales de Empleo, que a nivel estatal regula las cláusulas laborales para las personas con discapacidad.
Esta medida impulsada por el Comité Español de Representantes de Personas Con Discapacidad (CERMI) ha supuesto, a nivel salarial, un paso atrás en la equidad laboral del colectivo. A los trabajadores se les paga menos de lo que cobrarían si estuvieran regidos por el convenio sectorial de la actividad que realizan.