Damas y caballeros, infancia y adolescencia, con su permiso iniciamos esta sesión que esperamos sea para su diversión.
Somos una compañía de titiriteros y, como se pueden imaginar, siempre en apuros. Vaya, con hambre. Contamos en esta ocasión con Mercedes, mi esposa, nuestro segundo hijo, Ricardo, y yo mismo, Juan.
Somos de allende de las montañas, de Buitrago de Lozoya (Madrid).
Esta mañana hemos recibido un inesperado mensaje de Ana Bueno pidiendo que nos sumemos a la celebración de sus 80 años, una invitación para comer en Sepúlveda (Segovia), a las 14,15 h, en El Figón de Ismael.
Como estábamos sin trabajo hemos pensado que era un buena oferta y hemos llegaco con puntualidad.
Y aquí estamos, tras una opípara comida: entrantes, ensalada, judiones, cordero lechal y cochinillo, melón, ponche segoviano y bola de helado de chocolate.
Hemos acompañado encantados a Ana, quien no hace honor a su apellido pues es Bueno y debería ser Buenísima ya que es la más bella persona del mundo.
Echamos de menos a su marido, Pepe Gil, que nos dejó ya hace casi siete años.
Celebramos haber contando con la presencia de sus nueve hijos (y acompañantes respectivos, algunos “en pecado”) y sus ocho nietos. También de su hermana mayor, Juanita.
Gracias al resto de los presentes que han aceptado interrumpir su buen yantar para escucharnos, no siendo familia ni teniendo más relación que la coincidencia en tiempo y lugar. Esperamos que también disfruten de la función.
[En la sala estaba la larga mesa de la celebración de Ana, y otras mesas más pequeñas con unas veinticinco personas disfrutando de la comida de mediodía en el mesón]
A sus nietos queremos celebrar.
Por favor, que se levanten.
Por la premura hemos preparado unos regalos “según arte”, lo que había en casa, tres latas de caramelo de “La Pajarita” de Madrid y a elegir alguno de los cencerros, cascabeles, esquilas y campanos que hemos ido coleccionando a lo largo de toda la vida y en todo el mundo, desde Japón a la India, desde Namibia a Bolivia, desde los Andes a la meseta castellana, desde Canadá a Jordania.
Por favor, Ricardo, muestra la ristra.
[La enseña y hace sonar, agitándola]
Gracias.
Para poner un orden pediremos que los nietos respondan a una pregunta, una frase o situación de una narración infantil que han de identificar. Quien vaya acertando sale del grupo.
Por ejemplo, “¡Qué boca tan grande tienes!” que corresponde a…
Caperucita.
Ya en el juego propiamente dicho:
“¡Ábrete, Sésamo! [Alí Babá y los 40 ladrones]
“Lo esencial es invisible” [El Principito]
“No te dejes engañar por las apariencias” [La Bella y la Bestia]
“Las palabras significan lo que yo quiero que signifiquen” [Alicia en el País de las Maravillas]
“¡Hi-ho, hi-ho, hi-ho, hi-ho! ¡Hi-ho, marchemos a trabajar!” [Blancanieves y los 7 enanitos]
“Segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer” [Peter Pan]
“Si caminamos lo suficiente, alguna vez llegaremos a alguna parte” [El Gato con Botas]
“Deberás distinguir entre el bien y el mal” [Pinocho]
Pero...¡observo que es un juego difícil así que lo acortaremos y permitiremos elegir a quienes acertaron a la primera, Johanna, Julia y Janos.
Estos tres eligieron las latas de caramelos, los demás distintos cencerros, esquilas, campanos y cascabeles que Ricardo fue separando de la ristra para darlos en particular.
Después, todos pudieron elegir más elementos de la ristra.
¡Hasta una señora de la sala, no de la familia, pidió poder elegir un cascabel de la ristra porque había acertado a la primera lo del ejemplo, de Caperucita! Y se concedió tal deseo.
De despedida, damas y caballeros, infancia y adolescencia, tengo que compartir con ustedes una hipótesis indemostrable (no la puedo demostrar) e irrefutable (no la pueden negar).
La hipótesis es que estoy muerto.
Sí, parezco un humano más pero no, estoy muerto, muy muerto.
En vida fui bueno sin saberlo y, tras la muerte, me concedieron vivir para siempre en el Paraíso.
Y en el Paraíso también me concedieron de compañera a la mejor diosa, a Mercedes.
[Se levanta y saluda al personal]
Y hacen que todos los días reciba ciento por uno.
Por ejemplo, la familia que tengo. También amigos y compañeros.
Por ejemplo, hoy por la mañana la invitación para estar a la mesa con Ana, el compartir la compañía de su familia y de quienes han coincidido en lugar y tiempo, todos ustedes.
¿Qué habré hecho yo para merecer tanto? me pregunto cada día.
Gracias por su atención.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
En Sepúlveda (Segovia) a 11 de abril de 2026,
Han participado por orden de aparición: Juan Gérvas, Ricardo Gérvas Pérez y Mercedes Pérez-Fernández.
Para contacto: jjgervas@gmail.com





